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La problemática de las prácticas culturales populares en Latinoamérica. ¿Hibridación cultural o resistencia contra-hegemónica?

La problemática de las prácticas culturales populares en Latinoamérica.  ¿Hibridación cultural o resistencia contra-hegemónica?

Desde una posición materialista-histórica asumimos dos de sus principios fundamentales: en primer lugar la noción de totalidad social; es decir, que la sociedad o formación social es un todo complejo y articulado respecto de una instancia dominante. La base material de una formación social está constituida por la unidad de las fuerzas productivas y las relaciones de producción sobre la cual se levanta una superestructura compuesta por las instancias o niveles jurídico-políticos e ideológicos. Esta superestructura está determinada en ULTIMA INSTANCIA por la base material. Remarcamos la existencia de otras instancias, la autonomía relativa de ellas, lo que permite un índice de eficacia respectivo, esto es, el modo de eficacia de las superestructuras sobre la base misma y la existencia de la sobredeterminación (Althusser, L., 1985). Y en segundo lugar la determinación social de la conciencia, es el ser social el que determina la conciencia o en otras palabras: la materialidad de la conciencia. Esta afirmación nos permite concebir a lo cultural como parte constitutiva de la superestructura y reconocer su materialidad y su posición dentro del todo; así podemos analizar la dimensión económica, política y social de lo cultural.Siguiendo a Althusser podemos afirmar que el Aparato Ideológico de Estado Cultural es una realidad dentro de la totalidad de una formación social concreta y las prácticas culturales son las representaciones simbólicas que lo componen, dentro del mismo tendremos prácticas culturales de origen diverso ya que constituye un espacio de lucha y conflicto entre las representaciones simbólicas que la clase dominante busca imponer a fin de reproducir su ideología y mantener su hegemonía;  y las prácticas culturales que los sectores populares generan o reformulan de acuerdo a sus necesidades. No hay prácticas culturales que no sean producto de una ideología y que no estén determinadas en última instancia por las relaciones de producción existentes bajo un sistema de producción determinado.

Lo popular como construcción histórica: A fin de lograr comprender las prácticas culturales de los sectores populares en Latinoamérica consideramos fundamental un intento de conceptualización del término popular. En este sentido, es necesario tener en cuenta una serie de elementos que algunos autores han desarrollado y que son imprescindibles para lograr un análisis integral de la problemática:

  1. Tener en cuenta que la configuración de los sectores populares en Latinoamérica es compleja y diversa de acuerdo a cómo se dieron los procesos de colonización, mestizaje, criollización, construcción de los estados nacionales, inmigración europea y relaciones sociales capitalistas en cada país. A esto llamamos “su configuración histórica concreta” (Colombres, 1982).
  2. Otro aspecto es su “composición múltiple”, representan lo marginado  subordinado de cada sociedad, si bien su lugar en la producción es determinante (lugar subordinado y la no propiedad de los medios de producción), los criterios ideológicos y políticos que definen posiciones de clase en lo popular en cada momento histórico es indispensable (Benitez Zenteno, 1982).
  3. El pueblo es siempre el oprimido que busca liberarse, por eso representa la alteridad crítica al sistema, se opone al proyecto dominante y resiste. Capacidad de resistencia (Ardiles, 1976).Sectores dominados de resistencia.

Entendemos por pueblo y/o lo popular a los sectores dominados dentro de una formación social concreta, que de ninguna manera constituyen un todo homogéneo, pero sí que comparten un lugar común dentro de la estructura de las relaciones sociales dominantes. Es decir, un lugar subordinado y que se encuentran en constante interacción con lo hegemónico. En los países dependientes es la lucha política concreta la que estructura y define a la realidad pueblo. El pueblo es entonces, una alianza específica de las clases, fracciones o capas dominadas de resistencia de una formación social concreta en una coyuntura.De esta manera, las representaciones simbólicas producidas, transformadas y/o apropiadas por estos sectores es lo que constituye a las culturas populares. Las culturas populares, reflejan cabalmente la realidad social, con todas sus contradicciones. La resistencia a la asimilación es una característica fundamental de las culturas populares, su actitud crítica; no sólo son las prácticas y/o productos culturales que los sectores populares generan, trasforman o re-semantizan, sino que lo hacen críticamente contra los sectores dominantes.

 Artesanías y fiestas: ¿productos culturales populares o instrumentos de dominación?:Las artesanías y las fiestas tradicionales se constituyeron en algunos casos en instrumentos político-ideológicos para la construcción de la identidad del Estado- Nación. Sin embargo, no se puede generalizar, ya que podemos encontrar a lo largo de toda Latinoamérica una gran cantidad de artesanías y fiestas indígenas, campesinas o barriales que son ejemplos de prácticas y productos culturales populares, que tienen significados muy diversos y que se configuran a la vez como resistencia contra-hegemónica. Podemos observar prácticas culturales populares en distintos movimientos sociales, en el campo y en la ciudad que constituyen espacios de experimentación, espacios alternativos que generan vínculos sociales, concientizan acerca de la explotación a la que son sometidos y de esta manera resisten y renuevan sus prácticas productivas y culturales, no se adaptan pasivamente a las reglas que el mercado capitalista impone y las pautas culturales que los medios de comunicación difunden. Generan, de acuerdo a su medio, a la herencia indígena y criolla diferente en cada región, re-significan, representan y re-elaboran lo simbólico desde un lugar propio. (Ferrara, 2007)

Las culturas híbridas: N. García Canclini describe los procesos de hibridación, como la fusión y/o reconversión de estructuras y prácticas culturales como consecuencia de algunos fenómenos tales como las migraciones, el turismo, el intercambio económico o comunicacional pero también como resultado de la creación individual y colectiva.  Es decir, reconversión económica y simbólica: las fusiones culturales, estilos de consumo de generaciones diferentes, fusión de músicas locales y transnacionales, que ocurren en las fronteras y en las grandes ciudades como consecuencia de la globalización y la transnacionalización de la cultura. Combinaciones de elementos étnicos o religiosos y de productos de tecnologías avanzadas y procesos sociales modernos o posmodernos. Por ello ya no se podría hablar de lo culto, lo popular y lo masivo; lo tradicional y lo moderno, sino de intersecciones entre estos ámbitos.

De esta manera, desde la tesis de la hibridación cultural no tendría sentido hablar culturas populares, es decir, productos culturales elaborados o re-significados por y desde los sectores populares en resistencia. Podemos preguntarnos entonces, o afirmar :el fin de las culturas populares?...tanto la pregunta, como la afirmación implican en consecuencia el fin de las prácticas y productos culturales populares y si ya no podemos visualizar prácticas y productos populares será porque ya no hay un pueblo que los produzca, los re-signifique o re-elabore; o sea, un sujeto que resiste y lucha por la transformación social y la realización de su cultura. El autor no llega a hacer tal afirmación pero la sugiere. Al plantear la reformulación y la reconversión, lo popular se constituye en procesos híbridos y complejos, es decir productos multideterminados de actores populares y hegemónicos, campesinos y urbanos, locales, nacionales y transnacionales. La reconversión es planteada como “la” estrategia para enfrentar la desigualdad y sobrellevar la situación de tránsito permanente, es la capacidad de actuar en diferentes escenarios a la vez, es decir, de adaptación exitosa al sistema capitalista.

Las diferencias y desigualdades parecieran superadas en esta suerte de síntesis cultural que son los productos híbridos. Ante la minimización de las contradicciones y las diferencias, la resistencia cultural y social contra-hegemónica pierde toda capacidad de acción y sentido. Entonces, cómo pueden explicarse los movimientos sociales organizados en todo el mundo y en Latinoamérica en particular, que generan prácticas simbólicas propias y son protagonistas de luchas políticas y sociales concretas desde hace dos décadas?

Las nociones de interculturalidad, multiculturalismo, fronteras, fragmentación, simulacro, teatralización, globalización apuntan a un mismo objetivo: relativizar la desigualdad, la explotación, la marginalidad, la imposición cultural pero sobre todo relativizar la capacidad de crítica, de generar prácticas culturales propias, de resistencia y actitud solidaria de todos los movimientos sociales populares que no reconvierten sus saberes y prácticas económicas y simbólicas a las demandas del mercado. Creemos que la categoría de totalidad social es decisiva para comprender la realidad e implica que las partes no se pueden comprender sin el todo, es decir, entender las relaciones entre el todo y la parte desde el conflicto y la tensión permanente.

De esta manera afirmamos que el materialismo-histórico conserva su validez teórica y política, dado que el sistema capitalista continúa hoy plenamente vigente y no se han superado las condiciones histórico-sociales que lo hicieron posible: la existencia de clases sociales, la propiedad privada y la explotación de una clase por otra. Esto implica que las relaciones de producción capitalistas, que son relaciones de dominación/explotación no se han disuelto y que los sectores hegemónicos continúan reproduciéndolas a través de los aparatos ideológicos, especialmente en el cultural en los cuales la lucha de clases y las contradicciones se agudizan. Por ello, el conflicto y la desigualdad que estas relaciones generan y reproducen no pueden ser minimizados ni desplazados de los ejes de temáticos centrales en cualquier análisis sobre la problemática cultural que pretenda tener carácter crítico. Así mismo, los sectores populares y/o subalternos continúan siendo los sujetos de la historia y los que a través de su organización, resistencia y lucha contra-hegemónica pueden generar un cambio. No son sólo meros receptores pasivos que asimilan lo que desde los centros de poder se difunde o que se adaptan acríticamente a sus condiciones de vida.

No se trata de negar la hibridación como una característica constitutiva de nuestras sociedades latinoamericanas. Si no, de entenderla como un espacio donde convivan las contradicciones y las luchas por la preservación de identidades no homogéneas, en dónde cada sector popular y sus representaciones simbólicas logren una preservación de un nosotros respecto de los otros en esta etapa del capitalismo en donde se pretende unificar un nosotros diverso e híbrido.

2 comentarios

Laura Troncoso -

Si, claro Martín! es un tema que he trabajado y pienso seguir haciéndolo.

Martín Elgueta -

Laura este artículo resulta sumamente interesante por el abordaje de categorías analíticas de sumo interés alrededor de aquello que se considera popular y sobre el lugar de alternidad que ocupa.
Pido tu autorización para aludir a él ya que me parece aporta herramientas muy jugosas.