Globalización, consumo y publicidad.

La configuración actual del mundo, derivada del proceso de globalización capitalista, anula los principios de territorialidad y lo concibe como un gran mercado en donde todo es posible de comprar y vender. Acompañado también por transformaciones locales, que proponen modos de vida regidos por el predominio del capital sobre todas las áreas de la existencia, avanza hacia una privatización de la vida pública y privada acortando los márgenes de libertad en donde nuestra subjetividad se desarrolla.Las multinacionales son una de las principales beneficiadas y contribuyen a profundizar la lógica acumulativa produciendo en países donde obtienen la mayor ganancia al menor costo posible o, dicho de otro modo, en donde tienen menos restricciones a la hora de explotar el trabajo, saquear los recursos naturales y manipular el imaginario social a fin de instalar sus productos.
La mundialización acentúa los procesos de neoimperialismo convirtiendo a la naturaleza en mercancía mediante la usurpación de las riquezas naturales (tierra, petróleo, agua, minerales, etc.) a través de compras, fraudes e incluso guerras; dando lugar a la depredación y privatización de los recursos de uso común. Esto ocasiona expulsiones de comunidades originarias y campesinas, militarización, deforestación de bosques, esterilización de los suelos sembrados con transgénicos, contaminación de cursos de agua por la utilización de herbicidas y enfermedades, entre otros.
La expansión del capitalismo se acompaña por una globalización cultural visible en la sincronización del consumo a lo largo del mundo. La explotación de la subjetividad a partir de la difusión de estilos de vida apunta a fomentar un consumo desmedido sustentado por las estrategias del marketing (creador de identidades standard implícitas en los productos como formas de diferenciación social) y la publicidad (modeladora de subjetividades y deseos a través de imágenes y significaciones difundidas en los medios masivos de comunicación) . El consumismo acentúa la constitución de un individuo centrado en su satisfacción personal (siempre insatisfecha) lo cual garantiza su alienación frente a un entorno más amplio y su conformidad frente a la precarización de la existencia.
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